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Derechos Indígenas

Piden considerar saberes indígenas para adaptarnos al cambio climático
Fuente:  Chirapaq

Pedro Rivera Cea, especialista en soberanía y seguridad alimentaria, informó que se han registrado pérdidas de cultivos por granizadas así como fuertes sequías en el norte de Ayacucho.

El ingeniero agronomo indicó que los técnicos en esta disciplina no están valorando los conocimientos y los saberes de los yachaq (sabios mayores) para mitigar los impactos del cambio climático.

“Hay que volver a recuperar en nuestras provincias esos saberes que las mismas comunidades  nos enseñan a echar una mirada al mismo potencial que tienen”, señaló.

Asimismo, comunicadores indígenas de la Organización de Jóvenes Indígenas de la Región Ucayali – OJIRU – indicaron que el desborde de los ríos y epidemias como el dengue están forzando el desplazamiento de la población indígena.

Sapinchikmanta es un programa producido por la Red de Comunicadores Indígenas Quechuas de Ayacucho, la Coordinadora Nacional de Comunicación Indígena – CONACIP y CHIRAPAQ, Centro de Culturas Indígenas del Perú.

Duración : 05 minutos / Idioma : Castellano.

Impacto del cambio climático en los pueblos indígenas Programa de Comunicación Indígena "Impacto del cambio climático en los pueblos indígenas"


Asesinatos en serie de chicos Wichí en Formosa
Fuente:  .mimporlavida

“Quiero pan” . Un niño wichí de 11 años baleado por un policía en el pueblo formoseño Ingeniero Juárez está luchando por su vida y tiene hambre en un hospital público. El contexto de este ataque policial es aterrador: testigos de la localidad denuncian asesinatos en serie de no menos que 17 chicos indígenas, en parte asesinados por la policía. A esto se suman asesinatos de personas mayores, violaciones sistemáticas de niñas, muertes dudosas en hospitales y tráfico de órganos; unaviolencia morbosa que se replica en todo el noroeste del paísPor Stefan Biskamp, corresponsal alemán para América Latina, para ANRed.

Por ANRED - C (redaccion@anred.org)


El niño Wichí de 11 años Nazareno Chávez se encuentra todavía en el Hospital de la Madre y el Niño de Formosa Capital, a unos 500 kilómetros de su comunidad enIngeniero Juárez. Los huesos de su rodilla de izquierda fueron astilladas por una bala de plomo de un policía hace más que tres semanas. Su situación es precaria. Cuenta el referente de comunidades Wichí de Ingeniero Juárez, Agustín Santillán, quién visito a Nazareno recién: “El chico apenas podía hablar. Me dijo: Quiero pan, ¿tenes algo de pan? Su boca estaba seca y sus ojos lleno de dolor. Es un niño que no sabe porqué le pegaron. Perdió mucha sangre y su herida es muy grave. Ahora no parece que vuelva a caminar, todavía no está recuperando.”
Imagen de Nazareno, herido por una bala de plomo policial, recuperándose en un hospital público local
La herida de Nazareno es producto de una verdadera cacería de niños realizada por policías provinciales en la tarde del viernes 21 de Marzo, como ya se pudo documentar. Un grupo de niños se había sentado tranquilamente en la vereda frente a la Plaza Juan Domingo Perón cuando efectivos bajando de un patrullero dispararon a los chicos y los siguieron disparando con balas de goma y de plomo por una distancia de más que 100 metros. El resultado fue tres niños heridos, dos de ellos por bala de plomo, lo más grave Nazareno.
Imagen de Nazareno, herido por una bala de plomo policial, recuperándose en un hospital público local
“Es muy triste ver las lágrimas en los ojos de la madre, porque su hijo casi murió y está luchando por su vida”, dice Santillán. Critica a las instituciones por ocultar la gravedad de la herida. “Los políticos dicen, que Nazareno está bien, pero no es así. Nadie investiga, ni los médicos dieron explicación. Les pregunte si hay un resumen médico, pero me dijeron que no hay.“ Cuando la madre Ana Chávez, acompañado por el referente, quería denunciar el crimen en la comisaría de Ingeniero Juárez: “ellos no aceptaron la denuncia. Ni nos atendieron.”
Recientemente, el hospital pidió a la madre Chávez el carnet de vacunas de su hijo. Por eso, tuvo que volver a su casa, un viaje de unos mil kilómetros en total que solo pudo pagar con donaciones de una organización humanitaria. Lo mismo pasa con la comida en el hospital: “Lo que más bronca me da, es que el hospital no les da de comer, ni a los acompañantes y ni al herido, la comida se la tienen que comprar”, dice Santillán.
Imagen de Nazareno, herido por una bala de plomo policial, recuperándose en un hospital público local
En toda su crueldad la cacería de niños en Ingeniero Juárez es parte de una violencia generalizada contra los pueblos originarios especialmente en las provincias Formosa, Chaco y Salta. Es aparentemente un fenómeno creciente. Como dice el ex cura de la teología de la liberación Patricio Doyle, quién vivió 20 años hasta mediados de los 90´ con los Wichí: “Esto no había cuando yo estaba.”
Al contrario de los originarios de la Patagonia, como los Mapuche, pueblos como los Wichí del noroeste no fueron asesinados sino esclavizados en el siglo XIX, porque los grandes ingenios necesitaban una mano de obra barata. “Fue la iglesia quien los quebró, no la fuerza armada”, dice Doyle. Explica que los misionarios quebraron su autoestima enseñándoles “que toda su cultura era mal” y así los esclavizaron. Sufrieron un genocidio silencioso durante el siglo XX. “El Impenetrable fue un cementerio de proyectos de desarrollo”, remarca.
Pero en los últimos tiempos en lugar de la demanda de esclavos, creció la demanda de tierra para la explotación de recursos naturales, especialmente para extender la frontera del sistema agro-exportador transgénico – un sistema agropecuario casi sin mano de obra. El originario no se necesita más y en esta lucha territorial se repite la masacre en el sur del siglo XIX. Por eso los ataques violentos contra las comunidades Wichí en Ingeniero Juárez y de los Qom en La Primavera, Riacho de Oro, Pampa del Indio y una multitud de otras en la región..
Así se puede entender, por qué el crimen policial contra el niño Nazareno y sus amigos tiene un contexto aún más aterrador. Según testigos, son 17 los asesinatos de chicos Wichí – no incluyendo los asesinatos de personas grandes – a manos de integrantes de instituciones estadales o por sus protegidos. Estos números dan cuenta de lo sucedido: desde el año 2000 sólo en Ingeniero Juárez, con 19 mil habitantes, se trata de un patrón de crímenes contra los jóvenes originarios que según testimonios de vecinos se repite allí, en otras localidades de las Provincias de Formosa, Chaco y Salta.
En ningún caso de Ingeniero Juárez hubo un juicio, la mayoría de los asesinatos ni siquiera fueron investigados oficialmente, algunos de ellos se supone que fueron cometidos directamente por integrantes de la policía. En general, tampoco hubo denuncias de familiares por miedo a la represión y “porque acá en Juárez no toman la denuncia” – la misma experiencia que tuvo la madre de Nazareno –, aunque, como dicen los vecinos, “sabemos quiénes son que los matan”.
Por ejemplo, un joven Wichí se encontró muerto en un basural. “Sabemos que los que lo mataron y torturaron son policías y la causa quedo en la nada”, dice un referente. “Luego encontramos un chico todo esqueleto, le sacaron toda la piel y de eso no hubo justicia tampoco. Otro chico fue yendo para un paraje y sabemos quiénes lo mataron, porque tienen muchas vacas y entonces son políticos”, dice un vecino. Hace tres años una mujer joven fue violada. “La chica la mataron, le sacaron los dientes. El hospital dice que murió por deshidratación, pero como va a morir por deshidratación, teniendo así la boca y sin dientes, con todos los moretones. El tobillo estaba torcido y se veía que peleó con su agresor.” El asesino fue “uno de los dirigentes de acá de Juárez”.
En el año pasado asesinaron a Víctor “Oli” Segundo, el número 17 de los asesinatos de chicos Wichí en Ingeniero Juárez, un crimen morboso que se podría reconstruir de manera precisa con nuevos testimonios, aunque el sistema judicial cerró el caso. El joven, supuestamente de 16 años (no tenía DNI), fue golpeado brutalmente el 22 de Junio. Según testigos el asesino fue el dueño criollo de un comercio y la razón del acto había sido el hecho que el Wichí Olivero se había sentado en la vereda del local criollo.
Fotografía familiar de Víctor Segundo
“No sé cómo, pero Oli salió del barrio”, cuenta la referente de la comunidad Barrio BelgranoErcilia Agüero. “Se dice que le mandaron a comprar algo ahí en ese negocio, pero cuando le mandaron ellos pensaron que el chico se había ido a su casa, pero luego él no aparecía. Dos días estuvo desaparecido, al tercer día lo encontraron a 50 metros de ese negocio en una chacra, como un perro muerto”.
El joven fue desfigurado por golpes y encontrado sin ropa, lo que impidió identificarlo. Fue declarado fallecido y llevado al cementerio. Allá el encargado se dio cuenta que Víctor Segundo todavía estaba vivo, significa que el joven había sufrido – “como un perro tirado en la chacra” – dos días de agonía antes de detectarlo. Entonces fue traslado a la terapia intensiva de un hospital de Formosa Capital, donde murió. Solo cuando volvió su cuerpo, cosido como un matambre como se puede ver en las fotos tomadas, su identidad fue revelada y sus familiares, preparando el cuerpo para el funeral, detectaron que fue vaciado de sus órganos.
Imagen que muestra cómo fue entregado el cuerpo de Víctor Segundo a sus familiares
Unas semanas antes de estos hechos una mujer fue violada y golpeada por criollos de la localidad. Fue atacada en un galpón abandonado del ferrocarril y murió en el hospital, caso que tampoco fue resuelto por la justicia. Estos crimines están acompañados por muertos dudosos en hospitales. En una cantidad de comunidades hay denuncias de personas trasladadas a los hospitales de las capitales provinciales de Formosa y de Chaco que volvieron muertos con falta de unos órganos.
El supuesto asesino del joven Víctor Segundo, a quien miembros de la comunidad Wichí acusan de participar también en violaciones de mujeres Wichí, hoy en día está suelto y en libertad. Un hecho inédito, especialmente en el contexto de los linchamientos de las últimas semanas, es lo que paso, después de que las comunidades se dieron cuenta del asesinato. Unas mil personas se juntaron para reclamar justicia y fueron al lugar del asesinato. Dice un testigo: “Ellos llevaron al negociante y la señora, pero después la gente se frenó un poco. Pensaba que por fin va a haber justicia. Entonces les entregaron a la policía.”
Imagen de la pueblada wichí luego del asesinato de Víctor Segundo
Mientras que en el barrio porteño Palermo un ladrón que robó un reloj marca Rolex de una turista casi es linchado, unos mil vecinos de un joven asesinado bestialmente se resisten a ajusticiarlo y entregan al supuesto asesino para que el estado haga justicia. Pero en lugar de cumplir con su función, el sistema judicial liberó al comerciante y ahora está persiguiendo a los manifestantes acusándolos de robo en banda y en poblado. Entre los imputados se encuentran personas que probadamente no estaban en la manifestación, como una mujer que ese día estaba internada en un hospital. Otros imputados estaban, con testigos, en el campo afuera del pueblo. La comunidad Wichí decidió no atender las audiencias judiciales en el pueblo de Las Lomitas, unos 200 kilómetros de Ingeniero Juárez. No tenían los recursos para viajar “y tenemos miedo”, dice un imputado: “pensamos si vamos, nos pueden encerrar, y la gente se puso de acuerdo de no ir. Ahora estamos como en rebeldía. Pero si lo va a buscar la policía a una persona no la dejamos que se la lleven.”
Imagen de la pueblada wichí luego del asesinato de Víctor Segundo
El caso Víctor Segundo es emblemático, como lo es la herida del niño Nazareno Chávez, por su crueldad. Ambos son casos que exponen la perversión social donde las jóvenes y niñas originarias son golpeadas y violadas casi a diario. De hecho, existe un verbo que da cuenta de esta práctica en el noroeste argentino: se dice “vamos a chinear” cuando unos criollos buscan una chica indígena para violarla.
Pero los casos de Olivar y Nazareno también demuestran, cómo las instituciones del estado están involucradas directamente en los crímenes: la policía, el sistema judicial y el de salud y el poder ejecutivo. El estado no está ausente en este juego violento, está bien presente y es un participante activo en crímenes organizados como el tráfico de órganos. Recientemente un médico que atendió a un paciente Wichí refirió el caso de un paciente que le comentó sobre una operación de apéndice que le practicaron en un hospital público.
Cuando el médico pregunto dónde estaba su cicatriz, el paciente la mostró. El médico sorprendido constató que se encontraba en la espalda justo encima del riñón.

Jacinta, la única indígena
Fuente:  Chirapaq

Por Newton Mori / CHIRAPAQ.

“La Paisana Jacinta” no es la parodia de un personaje, sino un estereotipo que refuerza la imagen de marginalidad y subordinación de nuestros pueblos.

Uno de los argumentos a favor del programa “La Paisana Jacinta” es que retrata, en clave de parodia, a las mujeres indígenas. Otro argumento se centra en señalar que quienes se sienten afectados es porque son acomplejados.

En el proceso de construcción de un personaje, este puede expresarse a sí mismo (representación) o a través de él a todo un conjunto de personas (estereotipo). Ambos precisan de elementos de la realidad para construirse, pero de la forma cómo articulan y hacen uso de estos elementos dependerá la personalidad individual o colectiva del personaje.

Lo anterior va unido a la construcción del entorno en el cual se desenvuelve el personaje, de tal forma, que la manera en la cual interactúan termina por definir esa realidad alterna.

En el caso de “La Paisana Jacinta” su ser se construye a partir de características que diversos estudios han señalado maneja o identifica la sociedad le son propios a los indígenas: ignorantes, sucios, poco confiables, descuidados, regidos por instintos primarios, supersticiosos, bajo nivel de control de sus emociones, entre otros. A estos elementos se le denomina “estereotipos”, porque son atribuidos externamente al grupo que se califica, con la pretensión de que es real y le son comunes o característicos a la totalidad, en este caso, de los indígenas.

La función del estereotipo es la de reducir a un mínimo de características los atributos de un conjunto de personas, y este reduccionismo se hace con la intención de identificarlos y calificarlos dentro de un orden social, asignándoles con ello determinados roles.

La construcción del personaje de “La Paisana Jacinta” no es inocente, ni carente de significado social. No es una parodia, pues no se refiere a una persona en concreto, como podría ser un político, artista o deportista. Aunque en reiteradas oportunidades el imitador que caracteriza al personaje ha señalado que se basó en un personaje real, el resultado no remite a ese personaje, sino que se extrapola a todo un conjunto de personas, pues apela en su construcción a estereotipos que son de uso en nuestra sociedad.

En algunos comentarios se señala que las paisanas son así como el personaje de Jacinta, y es precisamente este tipo de pensamiento el que caracteriza al estereotipo, que pretende reflejar la realidad y cualquier intento de criticarla, remite a otro tipo de estereotipo como el que fue utilizado contra la parlamentaria andina Hilaria Supa, cuando en una red social le dijeron que “regrese a sembrar papas”, es decir, que vuelva a esa esencia que supuestamente caracteriza a los indígenas: rurales, agricultores sin voz, sin actoría, sin capacidad de desarrollar iniciativas.

De esta forma, el programa refuerza la imagen de marginalidad y subordinación de los indígenas, imagen que se retroalimenta con la información que se brinda en los medios, con los contenidos educativos, con la publicidad, en la familia, en la comunidad y barrio cuando se privilegia y califica la música por sectores sociales, cuando se enseña los logros de tal o cual cultura y se examina los aportes de cada una de ellas en la definición del país o cuando la imagen de presentadores y modelos privilegian determinado fenotipo, forma entonces parte de todo un sistema de discriminación.

Finalmente, si examinamos a otros personajes que se construyeron a partir de los sectores subalternos, como el caso de Charlot o Cantinflas, eran personajes con personalidad individual y que al mismo tiempo representaban una forma de ser de los sectores menos favorecidos dentro de la sociedad, en ambos casos eran migrantes, en ambos casos pobres, pícaros, interpretaban a su favor o en doble sentido las situaciones, pero su realidad nos habla de sistemas sociales injustos, discriminadores y siendo personajes marginales se han transformado en universales, nos hablan de humanismo y de amor y hablaron en clave de humor de los grandes problemas de la sociedad.

¿Es eso pedirle mucho a un programa de humor? Un dicho muy antiguo dice que uno tiene lo que se merece, y no, no creemos que nos merezcamos estos programas sino, que quieren hacernos creer que solo nos merecemos eso.

Foto: Frecuencia Latina.


Bolivia: Presentan curso virtual de aymara: para dignificar y aprender la lengua.
Fuente:  Revista Indígena Ajayu

Un curso virtual de aymara fue creado por la Delegación Municipal para el Fomento de la Interculturalidad para dignificar la lengua milenaria y para el aprendizaje del idioma con herramientas didácticas que incluyen audiovisuales y vocabulario que estarán a disposición de los servidores públicos municipales y la ciudadanía en general. Aprenda Aymara en La Paz. Fuente: Bolivia.com Wiñay Aru […]

Perú: Solidaridad con los guardianes de las lagunas
Fuente:  Prensa Indígena

Imagen: 

Chile: ¿Las excavaciones arqueológicas en territorio aymara deben consultarse a la comunidad andina?
Fuente:  Revista Indígena Ajayu

La Corte de Apelaciones de Santiago rechazó el recurso de protección donde comuneros de la localidad e Belén argumentó que no fueron consultados previamente como indica el Convenio 169 de la OIT, que Monumentos Nacionales autorizó. Más allá del caso, la discusión está puesta. El derecho a la consulta a las comunidades Aymaras.  Fuente: Leyla Noruega El […]

Ciclo de CINE DECOLONIZADOR, segundo encuentro, este viernes 11 ZAPATISMO!
Fuente:  .mimporlavida

Desde las 20 hs los esperamos a todxs en Quinquela Martín y Gral Hornos, hermosa pelicula de la experiencia descolonizadora de los hermanos zapatistas!


Los mecanismos de nuestro humor
Fuente:  Chirapaq

Por Newton Mori / CHIRAPAQ.

En su clave de humor, “La Paisana Jacinta” termina por ser el reflejo de la mentalidad de nuestra sociedad.

Se vienen dando opiniones encontradas en relación al programa “La Paisana Jacinta” que Frecuencia Latina ha repuesto en horario estelar. A diferencia de hace más de una década, las discrepancias sobre su emisión tienen amplia cobertura y se prolongan especialmente en las redes sociales como un espacio natural, en donde el anonimato da rienda suelta a lo que no se podría sostener de manera abierta.

No es el caso analizar los contenidos y lo que reflejan estos comentarios, sino por qué tiene arraigo el programa y no desata un amplio rechazo en la ciudadanía.

Y esto sucede, en primer lugar, porque empata con códigos socialmente “aceptados” con respecto a los pueblos indígenas. Códigos que no son de hoy, sino de siglos atrás y que se han ido asentando en nuestra sociedad con el único fin de construir una imagen del indígena como ajeno a la sociedad, como alguien incapaz de articularse a ella, en definitiva… una amenaza.

En segundo lugar, por un sentimiento de minusvalía, ante lo cual se hace necesario edificar un otro que se convierte en el depositario de lo que somos pero no queremos ser, en una suerte de chivo expiatorio al cual cargarle todos nuestros complejos para exteriorizarlos, para colocarlos fuera de nuestro ser y de esta manera exorcizarlos.

Ahora bien, ofreciendo el beneficio de la duda, no es el caso decir que el programa en cuestión sea una construcción adrede y mal intencionada diseñado con la finalidad explicita de reforzar la relaciones de dominación y de jerarquía entre lo urbano y lo rural, entre la modernidad y la tradición etc.

No. El problema radica en que “La Paisana Jacinta” recoge el lenguaje y la construcción figurativa que se ha hecho desde la sociedad dominante con respecto a los pueblos indígenas. Es por esta razón que no resulta chocante para una gran mayoría de la sociedad, ni para los directivos del canal y sobre todo –y aquí está el nudo del asunto- de los anunciantes.

Por qué un programa se sostiene. Por el raiting. Si lo tiene los anunciantes colocan y cotizan muy bien durante el espacio de emisión, sino, no vende y si no da réditos sale inmediatamente del aire.

Así de simple, el programa se mantiene y lo mantienen, no por una cuestión de principios, de creer en lo que hacen, como propuesta –equivocada o no-, sino como beneficio económico, es decir, lo indígena vende… pero vende como sujeto de burla y escarnio.

De la confluencia entre beneficio económico amparado en imágenes socialmente aceptadas, es la forma como ha sido construido nuestro país, pues en definitiva, reducir la imagen y diversidad de los pueblos indígenas a un conjunto mínimo de características fue la labor del poder colonial y republicano con la finalidad de negarnos derechos, de apropiarse de nuestra fuerza de trabajo, de nuestros conocimientos de arrancarnos de nuestros territorios.

No es pues un complejo de inferioridad lo que mueve a rechazar este programa, y -con el- a todas las representaciones que reducen a clave de “humor” el ser y presencia de los indígenas, de lo cual está plagado nuestra televisión nacional.

Sin embargo, “La Paisana Jacinta” no puede equipararse al resto de programas que representan o cuentan con personajes indígenas. En este programa en cuestión se construye un mundo en sí mismo, que no es la realidad palpable de nuestro país, sino representada de nuestra sociedad, no es por tanto una parodia, ni tampoco la paisana se representa a sí misma. En su clave de humor termina por ser el reflejo de la mentalidad de nuestra sociedad que se refuerza en su cosificación del otro, que se celebra en su hegemonía y por eso mismo, lo ve como amenaza en la construcción de un todo colectivo e inclusivo, pues los indígenas siempre seremos los otros, la amenaza, el factor desestabilizante, quienes impedimos el progreso.

Y esto se ve refrendado en la realidad con la negación de nuestros derechos, del reconocimiento de la diversidad y amplitud de los pueblos indígenas, por esta razón, pedir el retiro del programa será un importante paso pero no se solucionará el problema del racismo, que podría caer en el vacío si desde el Estado no se inician un verdadero cambio en nuestras mentalidades para vernos todos y todas en el derechos se vernos con dignidad y respeto.

Foto: Frecuencia Latina.


Cine Descolonizador primer encuentro!
Fuente:  .mimporlavida

Arrancamos con el ciclo de cine descolonizador  el viernes pasado en la Casa de los amigos de La Gomera, hermoso encuentro con cada uno de ustedes, hermoso comienzo, ricas humitas, y delicioso api, debate y música.









Mujeres indígenas: en busca de un desarrollo sostenible para todos
Fuente:  Chirapaq

Recomendaron ante Comisión de la ONU que nuevo modelo mundial para el desarrollo impulse su participación en la negociación y regulación de las industrias extractivas.

Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, señaló que los Estados deben tomar medidas para reducir la pobreza y exclusión en la que viven sus pueblos.

Durante la 58 sesión de la Comisión del Estatuto Jurídico y Social de la Mujer, que concluyó el pasado 21 de Marzo, la ONU realizó un balance sobre la situación de las niñas y las mujeres en el mundo, enfocándose en los avances logrados en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Mujeres de todos los países, campos profesionales, y credos se dieron cita en la ciudad de Nueva York. El Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, ECMIA, también estuvo presente y realizó su propio balance sobre lo suscrito por la Comisión.

En sus declaraciones expusieron reivindicaciones vinculadas principalmente con la necesidad de que se haga efectivo su derecho al consentimiento libre, previo e informado, alertando sobre el impacto negativo que las industrias extractivas ejercen en la vida de las mujeres y pueblos indígenas. El desplazamiento y el tráfico de personas para la explotación sexual son algunas de las huellas más dramáticas.

También destacaron la experticia de las mujeres indígena en la búsqueda de soluciones frente al cambio climático, en prácticas como la preservación de las semillas, que consideran un aporte para el mundo. En su documento de balance señalaron que el nuevo modelo de desarrollo sostenible que vislumbran los Estados debe reconocer, revalorar y nutrirse de estos conocimientos ancestrales.

No obstante, indicaron que la Comisión no ha manifestado la particular situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres indígenas. Esta omisión se refleja en los indicadores para el monitoreo y la evaluación de programas dirigidos a las mujeres, en donde la pertenencia etnia no es uno de los indicadores fundamentales.

El ECMIA reiteró su compromiso de seguir impulsando la participación de las mujeres indígenas en este espacio, y a desarrollar estrategias más efectivas para que sus voces sean escuchadas.

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Balance Sobre la Participación de las Mujeres Indígenas en la CSW58



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