por Giorgio Jackson
Los argumentos políticos sobre la gratuidad de la educación han sido muchas veces tergiversados por supuestos “argumentos puramente técnicos”, en un camuflado intento por tratar de hacer un contrapunto igual de político. Qué es una extravagancia, que es regresiva son solo algunos de los epítetos. ¿Por qué no va a poder, un país como Chile, determinar si quiere invertir en sus futuras generaciones, a través de educación pública gratuita y de excelencia para todas y todos, en todos los niveles? ¿Puede una política pública -que busca promover los derechos de todos- y que es apoyada por el 70% de un pueblo, ser bloqueada por un pequeño grupo de técnicos ideologizados? ¿Puede una política pública -que busca promover los derechos de todos- y que es apoyada por el 70% de un pueblo, ser bloqueada por un pequeño grupo de técnicos ideologizados?







